La tóxina botulínica en el área estética

La toxina botulínica tipo A o botox, es un tratamiento que ha saciado las expectativas y necesidades tanto de hombres y mujeres en busca de la “eterna juventud Al principio esta toxina sólo se conocía por ser la causante de la enfermedad botulismo, enfermedad que se caracteriza por la pérdida de función muscular que produce el efecto neurotóxico de la botulina, y se puede obtener ya sea por consumir alimentos enlatados de forma inapropiada, por contaminarse una herida con la bacteria que produce la toxina, entre otros. A pesar de lo peligroso que puede ser este tóxico para los humanos los investigadores han descubierto los efectos terapéuticos que esta toxina puede producir por su propiedad neurotóxica, así como la forma de emplearla sin que sea perjudicial para el cuerpo humano y que implica aplicar pequeñas dosis en ciertas áreas del cuerpo. Es unos de los tratamientos más solicitados en los centros de belleza, consiste en inyectar debajo de la piel una tóxina o veneno para eliminar las arrugas de la cara… Aunque este no es su único uso.

Qué es la toxina botulínica tipo A

La toxina botulínica tipo A o comercialmente conocida como “botox” es una neurotoxina producida por una bacteria llamada clostridium botulinum. Esta toxina tiene la capacidad de ejercer un efecto de parálisis en los músculos, de modo que es aprovechado en el campo médico como tratamiento para hacer frente a ciertas patologías y en el campo de la medicina estética para solucionar algunas afecciones que producen alteraciones estéticas.

Usos estéticos y aplicaciones del botox

Sabemos que cuando escuchamos la palabra “Botox” automáticamente pensamos que sirve para deshacerse de las arrugas. Siendo este uno de sus increíbles efectos no se utiliza nada más que para rejuvenecer el rostro, aunque si somos sinceros es más conocido por esta razón y se ha puesto de moda por ser la opción preferida de un gran número de personas famosas para mantener su juventud intacta el mayor tiempo posible.

La toxina botulínica tipo A  para combatir la ritidosis o arrugas

Las arrugas o el término médico que se utiliza para referirse a ellas “ritidosis”, son pliegues que se forman en la piel y son una las consecuencias del temido proceso de envejecimiento, ya sea fisiológico o inducido. Con el paso de los años, la división celular se pone cada vez más lenta y con eso la producción de la red de elastina, las fibras de colágeno y el grado de humedad disminuyen mucho en calidad y cantidad, lo que provoca que los tejidos de la piel y sus capas se aflojen dando lugar a las formación de depresiones en su superficie. A pesar de que la aparición de arrugas es algo normal, son varios los factores que pueden influir en apresurar el proceso de envejecimiento de la piel, como consumir alimentos que no contengan los nutrientes necesarios para el mantenimiento de los tejidos, no consumir las cantidades necesarias de agua al día, entre muchos otros. Para eso también hay ciertos métodos que sirven para solucionar este problema, entre los cuales tenemos uno de los más eficaces que es el de inyectar botox o toxina botulínica tipo A en las áreas afectadas. La inyección se suele aplicar en las líneas de expresión que más tienden a marcarse como las que se encuentran en el entrecejo, en la frente y al lado de los ojos, conocidas como arrugas perioculares o coloquialmente como “patas de gallo”. Es común que la piel de la cara sea la más propensa a que le aparezcan arrugas, no sólo porque es una parte de la piel delgada y sensible sino también porque sus músculos se encuentran en constante movimiento al comer, al hablar o reír.

Mecanismo de acción de la toxina botulínica

Al inyectar las pequeñas dosis de la toxina botulínica en el área a tratar su efecto farmacológico se va a dar a nivel de la unión neuromuscular. En esta área  se produce la liberación de la acetilcolina, neurotransmisor que va a ayudar a propagar el impulso nervioso del nervio periférico al músculo y va a permitir que este se contraiga y realice un respectivo movimiento. Lo que va a suceder es que la toxina va a interferir en la liberación del neurotransmisor, bloqueándolo, esto va a llevar a que el músculo se relaje y no realice ningún tipo de movimiento. En pocas palabras al no moverse el músculo, no se contraerá y no se formará la arruga. El resultado final va a hacer una denervación química en la unión neuromuscular que no va a producir ningún tipo de lesión en las demás estructuras nerviosas.

Los efectos no son para siempre

Los efectos del botox no son eternos y normalmente  dura entre cuatro y seis meses. Al momento de haber pasado el tiempo ya dicho, los músculos recuperarán su movilidad y las arrugas reaparecerán, en ese momento lo más aconsejable es repetir el tratamiento para potenciar los resultados y acostumbrar a los músculos. La duración del efecto es variable, ya que depende de varios factores como del grosor de la piel (dura más en mujeres que en hombres), la potencia del músculo, la cantidad de expresiones que haga la persona y de la profundidad de las arrugas. Aunque los efectos duran más a medida que se van repitiendo las aplicaciones, debido a que el músculo se debilita por falta de uso. Eso sí, lo que se recomienda no hacer es inyectarse la toxina botulínica más de 2 veces al año, es decir, dos inyecciones al año por zona, ya que el cuerpo puede generar anticuerpos contra la toxina que anulen su efecto.

Ventajas de aplicarse botox

Las ventajas de este tratamiento es que no requiere de una intervención quirúrgica y no produce dolor porque se realiza con agujas muy finas a nivel intramuscular, por lo tanto lo más que se pudiera sentir es una mínima molestia. A pesar de eso algunas personas prefieren que se les aplique algún tipo de anestesia (en este caso tópica) para estar más cómodos. El tratamiento sólo se tarda algunos minutos y no requiere que el paciente tome reposo, por lo que podrá seguir con sus actividades diarias, pero si se recomienda no masajear el área por 24 o 36 horas y evitar el alcohol. Los efectos se empiezan a ver después de una semana.

Quién puede recibir inyecciones y cuando está contraindicado

Para recibir inyecciones de toxina botulínica  la persona debe gozar de una buena salud y tener 18 años de edad, aunque la edad ideal para aplicarse la inyección es a partir de los 25 años. Si  padece alguna de las siguientes enfermedades o se encuentra en las siguientes situaciones no se haga el tratamiento. No aplicar en caso de:
  • Tener enfermedades neuromusculares, como esclerosis múltiple o miastenia gravis.
  • Estar embaraza o estar amamantando.
  • Tener debilidad en algunos músculos de la cara
  • Tener ptosis (párpados caídos) o asimetría en las facciones de la cara.
  • Estar padeciendo de algún tipo de problema de la piel cerca o en el área de la inyección.
Se recomienda informar al médico sobre su historia clínica, o de algún medicamento, vitamina y suplemento herbario que tome antes de recibir la inyección.

Efectos secundarios

La inyección de la toxina botulínica puede generar efectos secundarios que dependiendo de la precaución que haya tomado tanto el médico como el paciente antes de la inyección pueden ser graves o no. Uno de los efectos secundarios más comunes  es el dolor de cabeza y aparece en el 10% de los pacientes. Se pueden tratar fácilmente con analgésicos. Si no se inyecta con precisión, al paciente le puede dar ptosis o caída del párpado, dejando el ojo medio cerrado y dificultando la vista. También se puede producir sequedad e irritación ocular si se inyecta cerca de la glándula lagrimal. Otro efecto es la aparición de moretones en el área inyectada o la inflamación de esta.  Estos efectos son temporales y se puede tratar con la ayuda de colirios y ungüentos que hayan sido recomendados por el médico. En casos excepcionales se han presentado efectos secundarios adversos más serios que son la dificultad para hablar, comer y respirar y que se pueden producir si se inyecta la toxina cerca del cuello. Cabe destacar que en la mayoría de los casos cuando se produce un efecto secundario se debe a una aplicación errónea de la toxica.

Cuidados pre-tratamiento

Para proceder a realizarse un tratamiento como es el de la inyección botulínica para reducir las arrugas, hay que tener en cuenta varios puntos e informarse bien acerca de todo lo que implica este tratamiento. Antes de realizarse este procedimiento estético es oportuno saber:
  • La inyección de la toxina botulínica no corrige problemas de flacidez ni de pigmentación, así como tampoco las arrugas que hayan sido creadas por exceso de sol.
  • Cabe destacar que al inyectar la toxina botulínica tipo A no hay posibilidad de desarrollar la enfermedad de botulismo. La concentración de la toxina que se aplica en las inyecciones es muy baja por lo que no es peligrosa, además de que sus efectos no se pueden propagar más allá del área de la inyección.
  • Normalmente la dosis que se inyecta es de 30 U y una dosis mortal para una persona de 70 kg se calcula a partir de las 2.500 U. Aunque la cantidad que se inyecte varía según los requerimientos de la persona y el área donde se vaya a inyectar.
  • El efecto de la toxina botulínica resulta más efectiva cuando se aplica de una manera preventiva ya que el paciente necesitaría menos inyecciones, el resultado se vería más natural y atrasaría la aparición de arrugas.

La toxina botulínica tipo A contra la hiperhidrosis

La hiperhidrosis es la hiperactividad de las glándulas sudoríparas originando un exceso de sudor, incluso más del que nuestro cuerpo necesita para regular la temperatura y que es ocasionado por un fallo de nuestro sistema nervioso autónomo. Se puede manifestar en toda la superficie de la piel pero por lo general se presenta en zonas como  las palmas de las manos, las plantas de los pies y las axilas. La piel de esas zonas suele  tomar un color rosado o blanco-azulado y en otras situaciones puede descamarse o ablandarse por efecto de la humedad. Este trastorno puede aparecer en la infancia o adolescencia tanto en hombres y mujeres por igual. Existen dos tipos de hiperhidrosis la primaria o focal y la secundaria. La primaria se caracteriza por tener causas desconocidas, aunque puede ser a causa de una predisposición genética. Dos tercios de la población que padecen de este trastorno tienen un familiar que también lo sufre. La segunda si ya es a causa de otra afección médica que altera la actividad de las glándulas.

Aplicación del tratamiento

Como ya se había mencionado antes la toxina botulínica tiene otros usos aparte que el de reducir las arrugas, y es que también actúa exitosamente bloqueando las terminaciones nerviosas responsables de la producción de sudor en las glándulas sudoríparas. El tratamiento se realiza mediante varias micro inyecciones de la toxina en la zona que se quiere tratar, estando las inyecciones separadas por 1 cm de espacio y abarcando toda el área. Normalmente en casi ningún tratamiento de toxina botulínica se necesita de anestesia, pero en el caso de la hiperhidrosis en  manos o pies si, ya que puede resultar un poco molesto. La cantidad de dosis que se apliquen depende de la dimensión del área. En las axilas se requiere de 50 U en cada una, mientras que en las manos se necesita de unas 70 U a 90 en cada una. En una semana se reduce más del 93% de la sudoración y ya pasados los primeros 10 días se alcanza la máxima respuesta. El lapso de tiempo que dura el efecto es de 3 a 6 meses pero eso depende de cada caso. Pasado ese tiempo se puede realizar otra vez el tratamiento, aunque cada vez surge más efecto, es decir, el efecto es acumulativo.

Beneficios del tratamiento.

Este tratamiento trae consigo varios beneficios, ya que un trastorno como la hiperhidrosis puede suponer un problema social y emocional para quien lo padece. – Recupera la confianza y con eso mejora la calidad de vida de la persona al poder llevar una vida social sin preocupaciones incluyéndolo en más actividades sociales que impliquen de alguna actividad física o de un ambiente al aire libre. – En las épocas más calurosas del año resulta ser un gran aliado evitando incrementar la actividad de las glándulas sudoríparas y con eso agravar la hiperhidrosis. – Permite disfrutar de la moda y vestir aquellas prendas que antes no te atrevías a usar por miedo a mancharlas con sudor. – La hiperhidrosis tiene varios tratamientos para ser tratado, siendo la toxina botulínica tipo A el preferido de la mayoría por su rápido efecto y sencillo aplicado.

Otros usos

Estudios médicos han descubierto un nuevo beneficio al efecto de la toxina botulínica y es el botox anti-acné. Ya que el botox puede actuar como regulador de la secreción glandular, también sirve como herramienta para controlar las secreciones de sebo por parte de las glándulas sebáceas. El sebo es una mezcla de sustancias grasas excretadas por las glándulas sebáceas y que protegen la superficie de la piel de agresiones externas y del envejecimiento prematuro. Cuando las glándulas sebáceas producen mucha grasa o sebo, las bacterias que se encuentran en la superficie de la piel la usan como “alimento” y se multiplican, produciendo la inflamación de los poros y con eso la formación de los granos. El botox va actuar impidiendo la producción de sebo y por la tanto disminuyendo la formación de granos. Por ser este un nuevo tratamiento no se tiene mucha información documentada acerca de él. Desde su descubrimiento hasta la actualidad la toxina botulínica ha demostrado ser una sustancia muy versátil, que ha pasado de ser simplemente la causa de una enfermedad mortal a ser considera como el “veneno que cura”.

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